70 AÑOS DE UNA IMAGEN

 El pasado 2008 durante el mes de agosto, Quintanar de la Orden vivió la presentación de un pequeño estudio  (Nuestra Señora de la Piedad. Último Canto, el Regreso) en torno al posible paradero de la citada imagen cuya aportación más impactante fue la de apuntar la hipótesis de que en la época convulsa de la guerra civil de 1936-39, la imagen pudo ser escondida para preservarla de su destrucción.

Han transcurrido un par de años desde esa noticia, que nosotros volvemos a recordar, ya que el pasado 2009 se cumplieron 70 años de la llegada a nuestro pueblo de una nueva imagen de su Patrona, la Virgen de la Piedad, que sustituía a la destruida durante la contienda de 1936.

Antes de entrar en el asunto que nos ocupa, hemos de recordar al lector que la advocación de la Virgen de la Piedad, nace en Quintanar de la Orden hacia 1363, cuando unos labradores encuentran una caja enterrada en el suelo y al abrirla contiene un relieve de alabastro que representa la figura de la Madre de Dios con su hijo en los brazos (1ª IMAGEN) a la que se dará culto en el lugar que apareció “la nariz del camino de Quintanar a Villanueva..” . Hallamos una pieza similar en la ermita de La Muela de Corral de Almaguer (Toledo) que vemos aquí.

Foto 1.- Piedad en relieve de alabastro 

Tras la expulsión de los judíos, en 1492, el pueblo comienza a venerarla en un pequeño edificio de la población, que había sido usado como sinagoga. Pronto se va ampliando ese templo y unos años más tarde, hacia 1528, un mayordomo viaja a Toledo y encarga una nueva imagen (2ª IMAGEN), que en esta ocasión es del tipo Asunción (foto 2), pero que va a conservar el nombre de Piedad al igual que la ermita en donde se le da culto, en recuerdo de la primera advocación.

Esta imagen es la que existía en el momento donde hemos empezado el relato, y es destruida para encargar la una nueva que llega a Quintanar en 1939 (3ª IMAGEN), permanece en la ermita intramuros hasta el año 1957, fecha en la que se encarga una nueva al escultor talaverano Víctor González Gil, cuyo cincuentenario celebramos hace un par de años (4ª IMAGEN).

 

Foto 2.- Imagen, tipo Asunción, anterior a la Guerra Civil.

Pues bien, de dónde vino esta imagen (foto 3) después de la Guerra Civil, momentos en los que la actividad de la Mayordomía se redujo a la mínima expresión, aunque no por ello dejo de continuarse con el servicio a la Patrona. Eran mayordomos por aquella época D. José Fernández Nieto, D. Manuel Oliva Sancho, D. Gonzalo Mompó Gómez, D. Antonio Cartas Sánchez, D. José Reneses Vela y D. Miguel Marín Sarrión, que, seguramente, según se avistaba el final de la guerra ya habían hecho preparativos para tener una nueva imagen en el pueblo de Quintanar, que había perdido la de su Patrona en esos fatídicos momentos.

El caso es que el encargo de la nueva imagen lo hicieron Ubaldo Nuño de la Rosa Mergelina, Rafael Carrión Vela, Salvador Sánchez

Morate y Vicente Morán Novillo, a expensas de la Mayordomía y del pueblo de Quintanar, que también contribuyó con sus donativos a sufragar los gastos de la nueva escultura. El escultor talaverano Antonio Gallegos fue el encargado de realizarla, cobrando 450 pesetas por el trabajo, que se plasmó en una imagen de poco más de un metro de altura, con la cara, las manos y los pies talladas y el cuerpo realizado con forma de candelero. Se decía que esta nueva imagen sirvió como relicario de la anterior, alojando en su interior algunos restos de aquella. Desconocemos la veracidad de este hecho, que de no  ser por algún análisis radiológico no confirmaremos su existencia.

Foto 3 -La imagen de 1939 en su carroza.

La prueba escrita de que esta imagen sustituye a una anterior destruida en la guerra nos la aporta de manera reveladora una carta que firman los citados mayordomos y que dice así: “Quintanar de la Orden, Junio 1939. AÑO DE LA VICTORIA. 

Distinguidas paisanas y Estimados paisanos:

Al recibir su simpática carta de 15 del ppdo. Mayo, dirigida a nuestra Ilustre Capellán Don Agustín Ramírez, nos llena de emoción no sólo por sus donativos siempre necesarios en estas circunstancias sino por haberse acordado en momentos trágicos de los que vivimos en zona militar mandando tallar en busto una preciosa imagen en sustitución de la destruida, que por su exacto parecido ha llenado las aspiraciones de todos los católicos…

El destino de la imagen, en un primer momento, es presidir el altar de la ermita intramuros hasta el año 1957, en el que al venir una nueva imagen pasa a ser venerada en la pequeña ermita extramuros en la salida hacia Villanueva de Alcardete, aquel lugar donde apareciera hace más de seiscientos años la primitiva y que, hasta ese momento, estaba vacía, excepto cuando se subía el domingo de Pentecostés en procesión hasta allí. Tradición que se sigue repitiendo en la misma fecha y donde es motivo, desde hace ya cincuenta y dos años, del emotivo encuentro entre las dos imágenes y donde el pueblo de Quintanar y muchos fieles la veneran, especialmente en el mes de mayo.

Esta imagen tiene su propio ajuar que, en parte, comparte con la actual (mantos, coronas, pañuelos, etc.) ya que, aunque ambas tienen un gran parecido hay algunas diferencias entre ellas: la cara es más delgada, las cejas más abiertas –rostro achinado-, quizás más fina y delgada lo que la hace (foto 4), junto con la hermosa peana de nubes que la sustenta, lucir más esbelta.

Una gran parte del antiguo “tesoro” que poseía la Mayordomía desapareció también en la guerra civil y parte de él fue recuperado en 1943 por mediación del párroco D. Agustín Ramírez Martínez y  la Unión Misional del Clero; otra parte se encontró en el Juzgado Gubernativo de Madrid en 1948, y que hoy podemos contemplar en la sala de joyas de su Casa-Museo.

Aportamos así una prueba documental escrita de la época, extraída del archivo de la Ilustre y Venerable Mayordomía, en la que se hace referencia a la destrucción de la imagen de Ntra. Sra. de la Piedad, y que no fue consultada en su momento para lanzar la hipótesis de que puede estar escondida y no destruida como nosotros sostenemos y así lo ha creído siempre el pueblo de Quintanar.

Hoy cuando se han rebasado los setenta años de su llegada a este pueblo manchego, que a punto está de venerarla en el día de Pentecostés, coincidiendo con sus fiestas del mes de mayo, y nos acordamos de una de sus representaciones, tan querida por los quintanareños y por muchos fieles, que al mirarla piensan lo que un mes de marzo de 1939, cuando terminaba un período aciago para todos los españoles, ya hicieran sus antepasados:

¡ Salve,  Reina Soberana !  

Bendice desde tu altar al pueblo de Quintanar que con su amor se engalana.

Aumenta su fe cristiana ¡ Oh Dulce Virgen María !

 Se su amparo, se su guía  ya que con fervor te acora

y que humildemente implora vuestro perdón Madre Mía.                

                                

Foto 4.- Detalle del rostro de la imagen de 1939.

BIBLIOGRAFÍA

ESTREMERA, A.(1925).: Quintanar y su tesoro. Madrid.

MARTÍN DE NICOLÁS CABO, J. (1996).:La Piedad. Historia y devoción de

Quintanar de la Orden. Mayordomía Ntra. Sra. de la Piedad y Ssmo. Cristo de Gracia.    

 

Zacarías López-Barrajón Barrios

Historiador/arqueólogo   

 PUBLICADO EN: La Encina, revista cultural y de actualidad, año 2010, nº 163, pp. 32 a 33, agosto-septiembre, Quintanar de la Orden, Toledo. 

BULAS E INDULGENCIAS CONCEDIDAS A NTRA. SRA. DE LA PIEDAD Y AL SSMO. CRISTO DE GRACIA.

Es uno de esos apartados novedosos de nuestra investigación entorno a las estampas de nuestros Santos Patronos, que aportamos en este artículo como continuación del anterior, editado en el número 149.

La palabra indulgencia proviene del latín indulgentia, de indulgeo, “ser amable” o “compasivo”; significa, originalmente, bondad o favor; en el latín post-clásico llegó a significar la remisión de un impuesto o deuda. Pero en el sentido estricto del término sentido en el que se lo considera en este artículo- “indulgencia” es la remisión del castigo temporal debido al pecado cuya culpabilidad ha sido ya perdonada. 

La Indulgencia NO es un permiso para pecar, ni un perdón para pecados futuros: ninguna de estas dos cosas pueden ser concedidas por poder alguno. No confiere ninguna inmunidad con respecto a posibles tentaciones ni elimina la posibilidad de subsecuentes caídas en el pecado. Y de ninguna manera la indulgencia puede entenderse como la compra del perdón de los pecados que aseguraría la salvación al comprador o la salida de algún alma del Purgatorio.

Una indulgencia es una remisión extra-sacramental de la pena temporal debida según la justicia de Dios- por el pecado que ha sido ya perdonado, remisión que es otorgada por la Iglesia en consecuencia del poder de las llaves, mediante la aplicación de los méritos sobreabundantes de Cristo y de los santos, y por justos motivos.

Tipos de Indulgencias.

Una indulgencia que puede ganarse en cualquier parte del mundo es una indulgencia universal, mientras que la que se puede ganar en un sitio determinado (Roma, Jerusalén, etc.) es indulgencia local. Exista otra distinción entre indulgencias perpetuas, que pueden ganarse en cualquier momento, e indulgencias temporales, que se ganan solamente en determinados días o en un determinado período de tiempo. Las indulgencias reales se conceden en relación con el uso de ciertos objetos (crucifijo, rosario, medalla); las indulgencias personales son las que no requieren del uso de ningún objeto, o bien que se conceden a una determinada clase de personas, como por ejemplo a los miembros de una orden o confraternidad. Sin embargo, la distinción más importante es la que hay entre indulgencia plenaria e indulgencia parcial. Por indulgencia plenaria se entiende la remisión de toda la pena temporal merecida por el pecado, de tal modo que no es necesaria ninguna otra expiación en el Purgatorio. Por el contrario, la Indulgencia parcial condona sólo una parte de la pena; la porción que se condona se determina según la disciplina penitencial de la Iglesia primitiva. Decir que se concede una indulgencia de una cantidad determinada de días o de años significa que se cancela unacantidad de pena de Purgatorio equivalente con lo que hubiese sido cancelado, en la presencia de Dios, por la práctica de tantos días o años según la antigua disciplina penitencial. En este caso, evidentemente, la computación no pretende ser exacta, sino más bien posee un valor relativo.

Quien puede conceder Indulgencias

De este modo el Papa, como cabeza suprema de la Iglesia en la tierra, puede otorgar todo tipo de indulgencias a todos y cada uno de los fieles, y sólo él puede otorgar indulgencias plenarias. Pío X (28 de Agosto de 1903) permitió a los cardenales en sus iglesias titulares y diócesis otorgar 200 días, a los arzobispos 100 y a los obispos 50. Estas indulgencias no son aplicables a los fieles difuntos. Pueden ser ganadas por personas que no pertenecen a esa diócesis, pero temporalmente y dentro de sus límites; también por los súbditos del obispo que las concede, sea que se encuentre en la diócesis o fuera de ella, excepto si la indulgencia es local. Los sacerdotes, vicarios generales, abades y generales de órdenes religiosas no pueden conceder indulgencias, a menos que se les autorice a hacerlo específicamente. Por otro lado, el Papa puede permitir a un clérigo no sacerdote conceder alguna indulgencia. Disposiciones necesarias para ganar una Indulgencia.

El sólo hecho que la Iglesia conceda una indulgencia no significa que la misma pueda ganarse sin esfuerzo por parte del fiel. Además, para la indulgencia plenaria habitualmente se requiere confesión y comunión, mientras que para las indulgencias parciales la confesión no es obligatoria, aunque es prescripción habitual que el que las quiera ganar tenga “al menos un corazón contrito” (corde saltem contrito). También es necesario tener la intención, aunque sea de modo habitual, de ganar las indulgencias. Finalmente, por la misma naturaleza del caso, es obvio que se deben realizar las buenas obras, oraciones, limosnas, visita de una iglesia, etc., que han sido prescritas para la adquisición de una indulgencia.

Abusos.

En este sentido, claro está, las indulgencias no son una excepción: no existe institución, por más santa que sea, que haya escapado a los abusos que provocan la malicia y la indignidad de las personas. Y, así como la paciencia de Dios es constantemente abusada por parte de los que recaen en sus pecados, así también no es de sorprenderse que el ofrecimiento del perdón en la forma de las indulgencias haya conducido a malas prácticas. Estas han sido especial objeto de ataque debido, sin duda, a su conexión con la revuelta de Lutero (ver LUTERO). No debe olvidarse que la Iglesia, mientras mantiene firmemente el principio e intrínseco valor de las indulgencias, ha condenado repetidamente sus abusos: de hecho, frecuentemente nos enteramos de cuán grave esos abusos habían sido precisamente viendo la severidad de la condena por parte de la Iglesia.

BULAS E INDULGENCIAS CONCEDIDAS A LOS SANTOS PATRONOS DE QUINTANAR.

Nuestros Santos Patronos han recibido a lo largo de su existencia indulgencias para que los fieles le dediquen sus oraciones.

 En el año 1537, según el libro de visitas santiaguistas, la Virgen de la Piedad tenía concedida “una Bula de perdones con doze sellos de doze cardenales”, que actualmente está perdida, pero sí conocemos, que en ese año 1537, uno de los cardenales que pudo sellar esa concesión –por la fecha en que fue emitida- fue D. JUAN PARDO TAVERA (1535-1545) cuya gran obra arquitectónica fue el hospital de San Juan Bautista, conocido popularmente con el nombre de su fundador –HOSPITAL TAVERA-, extramuros de la ciudad. Es el primer gran edificio del renacimiento clásico que se construye en Castilla, y en él se integra la gran capilla funeraria del cardenal. Alonso de Covarrubias es el arquitecto encargado de la dirección de las obras, que concluyeron muchos años  después de la muerte de Tavera.

Esta le sorprendió en Valladolid, en su testamento había constituido como heredero universal a su reciente fundación del hospital de San Juan Bautista de Toledo, donde mandó enterrarse. Hoy sus restos reposan en el magnífico mausoleo que realizó Alonso de Berruguete en mármol de Carrara y que recuerda al del cardenal Cisneros.

El emperador Carlos V llegó a decir que sentía más la muerte de Tavera que la de la propia reina, pues mujeres había muchas y Tavera sólo uno. Lo que sí nos queda son un buen número de indulgencias como:

A) Cien días de indulgencias a todos los fieles que rezaren un Ave María o Salve ante la Imagen de María Santísima que con el título de Piedad se venera en la villa de Quintanar de la Orden de que es Patrona o alguna de sus estampas. Concedida al 16 de julio de 1759 por el Cardenal de Toledo, LUIS ANTONIO CONDE DE TEVA. Se trata de D. Luis Antonio Fernández de Córdoba Portocarrero Guzmán y Aguilar (1696-1771). Natural de Montilla (Córdoba), hijo del sexto marqués de Priego y sobrino del cardenal Luis Portocarrero, a cuya muerte heredó el condado de Teba y junto con el que empezó su carrera eclesiástia. Estudió en Salamanca y Alcalá, pronto empezó a ejercer su labor en la Ciudad Imperial como Dean de la Catedral. Fernado VI le presenta para la sede y fue nombrado(1755) cardenal si título por Benedicto XIV y por insistencia del monarca. Fue hombre de gran virtud, humilde y ajeno a toda pompa, que empleaba sus rentas en el socorro de los más necesitados, hospitales, enfermos, colegios, estudiantes, iglesias, etc. se preocupó por la disciplina eclesiástica al punto de editar una “Instrucción  para vicarios y visitadores del obispado”, se reveló contar la Nunciatura que se arrogaba más facultades de las debidas, así como mostró su disconformidad con la expulsión de los jesuitas que le procuró el destierro de Madrid por Carlos IIIº. Dedicó especial atención a las religiosas, especialmente por las de la Visitación, las Salesas Reales, donde se educó su sobrina-nieta. Falleció en Toledo el 26 de marzo de 1771 y fue enterrado en el convento de las capuchinas, de las que también fue protector. 

B) “Ochenta días de indulgencia por rezar un Ave María o Salve delante de la imagen”. Concedida a petición de los Mayordomos el 30 de junio de 1759 por el Arzobispo Inquisidor General. Este era MANUEL QUINTANO BONIFAZ (16991774), Arzobispo de Farsalia, que fue Arzobispo e inquisidor General, cargo al que luego renunció ante su majestad Fernando VI. Era natural de Salas de los Infantes; su carrera eclesiástica fue ascendente, siendo Obispo Auxiliar de Toledo en 1749, año en el que fue nombrado Obispo de Farsalia. En 1755 fue nombrado Administrador Apostólico de Toledo y promulgó unas Ordenanzas para los párrocos de este arzobispado, en cuya capital murió ejerciendo este cargo.

C) “Cuarenta días de Indulgencia a los que rezaren el Ave María o Salve y otros cuarenta días a los que el día de la Asunción asistan con devoción al sermón que se acostumbra a predicar”. Concedida por el Obispo de Cuenca el 6 de julio de 1780. Este obispo es DON FELIPE ANTONIO SOLANO MARÍN (1724-1800), oriundo de Castilfrio de la Sierra (Soria), fue Canónigo penitenciario de la colegiata del Real Sitio de San Ildefonso de la Granja. Fue electo Obispo y consagrado en Madrid en 6 de Junio de 1774, y tomó posesión de esta silla el 16 de Agosto del mismo año. En su pontificado practicó una visita general que la empezó en 21 de Julio de 1776 y la terminó en 17 de Noviembre de 1778; saliendo el 20 del expresado mes y año para ocupar la de Cuenca, a donde fue trasladado, ocupando el obispado de la capital conquense el 1 de marzo de 1779 hasta su muerte el 10 de mayo de 1800.

D) Cuarenta días de Indulgencia a los que oyeren  misa en su ermita, cuarenta días a los que rezasen un misterio del Rosario delante de la imagen y cuarenta días por rezar un avemaría ante la imagen. Concedidos por el Excmo. Sr. Obispo de Córdoba y Patriarca electo de las Indias, a su paso por la villa el año 1844 y habiendo  tenido el gusto  de visitar a Ntra. Sra. de la Piedad. Este personaje no es otro que D. JUAN JOSÉ  BONEL Y ORBE (1782-1857), del que este año 2007 se celebra el 150 aniversario de su fallecimiento: este granadino, por cierto tío del poeta José de Espronceda. Pasó a Granada, en 1796, para hacer sus estudios, que después continuó en la Universidad de Granada, doctorándose en Derecho Civil y Derecho Canónico, llegando a ser profesor de la Universidad en Derecho Canónico.

Fue ordenado sacerdote el 21 de Diciembre de 1805, desarrollando su labor pastoral en Granada, así como también como Fiscal General Eclesiástico y Prepósito del Cabildo de Catedráticos de la Universidad. El 10 de Agosto de 1816 accede a Canónigo

Doctoral de Málaga. Su valía fue reconocida, nombrándolo el 24 de Noviembre de 1827 Vicario General de Málaga, en periodo de Sede Vacante. Fue miembro fundador de la Sociedad Económica de Amigos del País. En 1830 es elegido obispo para Ibiza, pero no llegó a tomar posesión, pues poco tiempo después, fallece el obispo de Málaga, y es elegido él en sustitución como obispo el día 6 de Octubre de 1830. El 12 de Junio de 1831 fue consagrado en Granada, el mismo día en que fue desgraciadamente ajusticiada Mariana Pineda, víctima de las iras políticas, aunque D. Juan José intercedió por ella. Hizo su entrada en Málaga, tomando posesión del obispado  el 12 de Octubre de 1831.Ya en Mayo de 1832 inicia su visita pastoral, comenzando por Antequera. Y se dedicó a fondo a sus tareas pastorales, desde, por ejemplo en 1832 en que manda hacer rogativas al cielo, para que el Señor librase a la diócesis de la plaga del cólera morbo, la creación, en 1833, de las parroquia de San Pedro y de San Pablo, hasta la fundación y dotación a sus expensas de un establecimiento para curar a los enfermos de tiña. Vivió también los avatares políticos contra el rey Fernando VII, entre los que destaca en Málaga la prisión y ejecución en las playas de San Andrés del General Torrijos y compañeros; y aunque D. Juan José solicitó del rey su perdón, no lo consiguió. Quizá por este ambiente, el 29 de Julio de 1833 fue propuesto para la diócesis de Córdoba, designado Administrador Diocesano hasta que el 7 de Marzo de 1934 partió para Córdoba. El 4 de Octubre de 1847 fue preconizado Arzobispo de Toledo y el 30 de Septiembre de 1850, el Papa Pío IX lo designa Cardenal.

Al empezar 1857 su salud empeoró mucho y falleció en Madrid el 11 de Febrero, siendo sepultado en la Catedral de Toledo.

E) Las laminas editadas en el silo XX, en las que aparecen concedidas 100 días de indulgencias, las pudo haber concedido cualquiera de los obispos que ostentaran el cargo en ese momento (1900-1950 +/-).

F) Un último ejemplo lo constituye los 80 días de indulgencia que concede el Ilmo. Sr. Obispo de Granada a toda persona que leyere u oyese leer estos versos; se trata de una SALVE dedicada a Ntra. Sra. de la Piedad en el día de la Asunción, editada en el año 1896 en Quintanar por la Imprenta de V e Hijo de R.F.

La autoridad eclesiástica a la que se refiere es D. JOSÉ MORENO MAZÓN, Patriarca de las Indias y que entre (1885-1905) ejerció como máximo mandatario del obispado granadino.

G) Existe un ejemplo de indulgencia concedida al Ssmo. Cristo de Gracia a través de una estampa: “varios Excmo. e Ylmos. Cardenales y Arzobispos tienen concedidas innumerables indulgencias”, pero carecemos de la fecha de la estampa por lo que no podemos adscribirla a la autoridad eclesiástica que la otorgó.

Esperamos, a través de la investigación que llevamos a cabo actualmente, obtener felices resultados sobre el paradero de algunas de estas bulas e indulgencias, de lo que informaremos en cuanto esto se produzca.

BIBLIOGRAFÍA:

ESTREMERA, A.(1925).: Quintanar y su tesoro. Madrid.  

GARCÍA VILLOSLADA, R.(1979).: Historia de la iglesia en España. Madrid, BAC. MARTÍN DE NICOLÁS CABO, J. (1996).: La Piedad. Historia y devoción de Quintanar de la Orden.

VV.AA. (1993).: Los Primados de Toledo. Diputación de Toledo. Toledo.

VV.AA. (1972-75).: Diccionario de Historia eclesiástica de España. Madrid, CSIC. 4 vols.

Zacarías López-Barrajón Barrios

Historiador/arqueólogo   

PUBLICADO EN: La Encina, revista cultural y de actualidad, año 2010, nº 154, junio, pp. 45-47

HISTORIA DE LA TRAÍDA DE LA  ACTUAL IMAGEN DE LA VIRGEN DE LA PIEDAD

En un poblachón manchego de la provincia de Toledo, de calles amplias y limpias, que le dan aspecto de una gran urbe, en donde se levantan edificios señoriales como la llamada casa de Piedra, y suntuosos, cual el del casino “El Recreo”.  Su fiesta más importante es la de la Virgen de la Piedad, el 15 de agosto. También se celebran procesiones de diversos santos como son San Antón, San Sebastián, San Isidro, San José, San Joaquín y Santa Ana, etc. El día 25 de septiembre, con motivo de la festividad del Patrón, Ssmo. Cristo de Gracia, se celebra una emotiva procesión, teniendo lugar las tradicionales ferias y fiestas; con este motivo se celebran corridas de toros, carreras ciclistas y demás competiciones populares.

Pero ante todo era una vida tranquila: transportes Desiderio seguía haciendo su servicio regular de mercancías entre Madrid y San clemente, pasando por Ocaña, Villatobas, Corral, Quintanar, Mota del Cuervo, Pedernoso y Pedroñeras.  Lupirino vendía tractores EBRO, el camión nacional, 4 clindros 3-4 toneladas. Al igual que Félix García continuaba con su venta, (en calle José Antonio, 5, teléfono 130) de carnes frescas, cordero, ternera y cerdo y seguían despuntando las industrias del anís – la asturiana- y chocolates –Dulcinea, “preferidos por su exquisito paladar”-.

Pero remontémonos al mes de julio de 1957, concretamente, al día 20, cuando se celebró la sesión extraordinaria por el Ayuntamiento, correspondiente a un Pleno de Alcaldía. El Alcalde era D. Valentín Oliva Sancho, el Secretario D, Sebastián Palacios; los tenientes de Alcalde: D. Juan M. Romasanta Fuentes, D. Alejo Gallego Bolaños, D. Leovigildo Rodríguez Martínez y D. Filiberto Nieto Cano. Los concejales restantes: Javier Fdez-Cadiñanos, D. Aniceto Santos Nieto, D. Santiago Leganés, D. Eugenio Nieto Villajos, D. Tomás Muñoz Sánchez.-Grande y D. Pedro Martín de Nicolás –por cierto-, estos dos últimos aún viven.

El acuerdo es único y aprobado por unanimidad: “Nombrar alcaldesa Honoraria Perpetua de esta Muy Leal Villa a su Excelsa Patrona Ntra. Sra. de la Piedad y que el día 4 de agosto, con motivo de la bendición por el Eminentísimo y Reverendísimo Cardenal Primado, de la nueva imagen, le sea impuesta por nuestra primera autoridad local, medalla de Alcaldesa y entregado el Bastón de Mando.” Y así lo fiman, siendo esta la vista habitual que tengamos de la Patrona, portando el bastón de mando y la medalla.

Ya en el mes de agosto de 1957, uno de esos calurosos que en la Mancha se deja sentir especialmente, la Mayordomía hacía sus preparativos para festejar la traída de una nueva imagen de su Patrona, la Virgen de la Piedad.  El 3 de agosto se compraron y pagaron a D. Jesús Sierra, 50 docenas de cohetes-bomba de primera especial y luces, que hacían un importe total de 1.060 pts. De esta gran compra de pólvora debieron sobrar cohetes, puesto que en las fiestas de a Ascensión, 14 y 15 de agosto, sólo se hizo un gasto de 620 pts. La llevada de bancos y sillas (75 pts.),  el montaje  por D. Juan Serrano del altar del Paseo de Colón  (75 pts.),  las flores traídas de Murcia para adornar el altar, el disparo de cohetes –Luis Cordones (75 pts.) y de pólvora –Rafael Tirado- por (100 pts.), los gastos del santero D. Benito Romero (375 pts.), también se instalaron altavoces en el paseo de Colón para mayor comodidad de los asistentes, etc.

Pero además, se recibieron colaboraciones de algunos quintanareños, como D. Eusebio Sevilla, que regaló el alquiler sillas para la bendición de la nueva imagen. O el traslado de bancos, altar y demás enseres desde diferentes sitios al Paseo de Colón, que costaron 200 pts., que se donaron a la Virgen.

Y llegó el gran día para Quintanar, todo estaba listo, era sábado y el programa de actos decía que a las 8 de la mañana la banda municipal recorrería las calles de la población tocando alegres dianas. A las 10, concentración de automóviles y motos que, organizados por la Policía de tráfico, con la organización de la Agrupación Motorizada Comarcal san Cristóbal, partirán al kilómetro 110 para esperar a su Eminencia el  Sr. Cardenal Primado y primeras autoridades civiles de la provincia. A las 11, ya en el Paseo de Colón, recibimiento de las autoridades eclesiásticas, civiles y militares, comarcales y locales; Mayordomía de Ntra. Sra. de la Piedad, Cofradías, Hermandades, representaciones y Ramas de Acción Católica con sus banderas, estandartes e insignias; Banda Municipal y pueblo de Quintanar en general.  Después se llevará a cabo la bendición de la nueva imagen por el Cardenal, lectura del Acta Municipal en la que se nombra Alcaldesa Honoraria perpetua con imposición de bastón de mando y Medalla del Ayuntamiento distintivos del cargo. Acto seguido se celebraría una misa oficiada por el Sr. Cura Párroco; tras la misa se traslada la Virgen a su ermita para finalizar con la tradicional Salve y un Besa Mano a su Eminencia Reverendísima.

A las 2 de la tarde, en el Hotel Villa, banquete en honor del Eminentísimo Sr. Cardenal Primado. A las 6,30 de la tarde y organizada por el Excmo. Ayto. y a beneficio de la Santísima Virgen – se obtuvieron 7.377,50 pts.- Gran Novillada con la intervención del diestro Ángel Tomillo, afamado novillero, natural de la localidad conquense de  San Lorenzo de la Parrilla.

Todos los actos se retransmitieron por radio Toledo, Radio Nacional de España, el NO-DO y redactores de varios periódicos, entre los que destacamos los diarios Pueblo y el Alcázar. El primero de ellos, a través de su edición del lunes 5 de agosto de 1957 y de la mano de Julio Trenas, en el apartado de NOTICIAS decía :”Ayer, a las once de la mañana, hizo entrada solemne en Quintanar de la Orden el eminentísimo y reverendísimo cardenal primado de la diócesis y primado de España, doctor Pla y Deniel. Lo recibió el júbilo exaltado y católico de los quintanareños en fiestas. El pueblo toledano, devotísimo de su Patrona, la Virgen de la Piedad, iba a presenciar la bendición solemne de la nueva imagen, maravillosa talla policromada de González Gil. Después de la bendición verificada por le Cardenal Primado, se leyó el acta por la que se acuerda proclamar a la Patrona Alcaldesa Honoraria Perpetua de la villa.

 Y acto seguido, Don Valentín Oliva Sancho impuso a la imagen el bastón de mando y la medalla del Ayuntamiento, demostrativos del cargo. Bendecida la escultura y oído el santo sacrificio sobre andas aladas, la Santísima Virgen fue llevada, en medio de la devoción y los vítores del pueblo, desde el paseo de Colón, donde se celebraron los actos, hasta su emita. Las fiestas de Quintanar duran hasta el día 15 de agosto.  La jornada de ayer, apretada d fervor religioso y clima popular, representó el comienzo de las mismas, y, sobre todo, evidenció, una vez, más el amor mutuo que el primado y su diócesis toledana se tienen”.

El escultor, invitado por a Mayordomía, estuvo ese día en Quintanar y entabló conversación con algún quintanreño como D. Benito Rodríguez al querer comprarse unas gafas de sol. Durante el banquete del día de la bendición de la imagen de la Patrona, conoció a Don Miguel Marías, empresario de la última corrida que toreó Joselito en este pueblo, acompañado en el cartel por Sánchez Mejías. Fue un día de lluvia torrencial. –Joselito, cuenta Don Miguel, mató al cuarto toro sin banderillear y con medio metro de agua e el ruedo, Esto sirvió para que la prensa –el diario pueblo del 8/08/1957- reflejara el citado encuentro.

De Víctor González Gil, podemos decir que nació en Talavera de la Reina, en 1912 y donde desde niño comenzó su afición por modelar el barro y el dibujo. Becado por el Ayuntamiento de su Ciudad y por la Diputación de Toledo, pudo realizar estudios artísticos en Toledo y Madrid; este hecho quiso agradecerlo siempre con la idea de que en su ciudad natal quedaran obras suyas. Es en esta época cuando recibe sus primeros encargos.

En 1993, habiendo acabado sus estudios de Bellas Artes, regresa a su Talavera natal para exponer junto con el pintor Lorenzo Ginestal. Es de justicia rescatar la figura de Víctor González Gil, talaverano ilustre, a pesar de que haya transcurrido más de una década desde su muerte. Nunca es demasiado tarde para recuperar la memoria, que es la mejor, la única forma de que nadie muera del todo. Y aunque Víctor González Gil está presente a través de sus obras en muchos rincones de su Talavera, en numerosas iglesias, no son muchos los que saben que su talento se extiende por toda España, desde Santander a Jaén pasando por Madrid, y por todo el mundo, de Moscú al Amazonas, en forma de Virgen, de tallas, de retablos, de bustos…esta exposición que nos acerca la historia de una imagen debe ser el tributo de Quintanar a la persona que esculpió la actual imagen y, ante todo, la voluntad de dejar su nombre escrito en nuestra memoria para siempre.

Por aquellos años Víctor González Gil tenía su estudio en Madrid, en la calle Fernández de la Hoz, en el número 60-68, como aparece en la tarjeta de visita que ha llegado hasta nosotros, donde rezan una muestra de sus trabajos más señeros, además de sus méritos. Este escultor también realizó otros trabajos para la Mayordomía, como los que nos detalla una factura por importe de 5.000 pesetas a cuenta por trabajos realizados en el nuevo camarín del altar mayor; además de numerosos trabajos para pueblos del entorno como Mota del Cuervo, Corral de Almaguer, Santa Cruz de la Zarza, etc.

Bueno ya sabemos que la Mayordomía de la época –con Don Leandro Sierra como Capellán-, estaba compuesta por: D. Felipe Nieto García, D. Nicolás SánchezFlor González, D. Manuel García Fernández, D. Zacarías Villa Moreno, D. Pedro Justo Dupuy y D. Manuel González del Peral y Montes, fue la que hizo el encargo al citado escultor, aunque fue D. Juan Justo Dupuy el que pagó las pesetas que costó.  Además contaban con un numeroso y experto grupo de camareras como Dª Amalia Villanos, Dª  Esperanza Rojo Justo, Dª Filomena Fernández Mec, Dª Gloria Justo Dupuy, Dª Matilde López-Brea Fernández, Dª Vicente García Villajos, DªAna Mª Rubio Covarrubias, y Dª Julia Carrión Romero.

Ese mismo año de 1957 también tuvieron actos significativos otras Vírgenes; como la Coronación de la Virgen del Prado de Talavera de la Reina, la Coronación Canónica de la Virgen de Argeme en Coria (Cáceres) o la Virgen de la Montaña con motivo de su centenario como Patrona de la Ciudad de Cáceres y seguro que muchas más.

Bibliografía Empleada

  • Archivo de la Ilustre y Venerable Mayordomía de Ntra. Sra. de la Piedad y Ssmo. Cristo de Gracia. Años  consultados 1950 a 1960.
  • Estremera, A.(1925).: Quintanar y su tesoro. Madrid.
  • Martín de Nicolás Cabo, J. (1996).: La Piedad. Historia y devoción de Quintanar de la Orden.
  • AA. (1960).: Quintanar, en Provincia, Boletín Informativo de la Excma. Diputación de     Toledo.  nº 23, pp. 25 a 30.

Zacarías López-Barrajón Barrios

Historiador/arqueólogo   

PUBLICADO EN: La Encina, revista cultural y de actualidad, año 2007, nº 145, diciembre, pp. 53-54. Quintanar de la Orden (Toledo).

 LA VIRGEN DE LA PIEDAD Y AGUSTÍN ORTIZ  DE VILLAJOS

Hace nueve años desde que publicamos nuestro primer escrito sobre el ilustre arquitecto quintanareño Don Agustín Ortiz de Villajos y Calleja; las citadas referencias aparecieron en este mismo órgano de difusión, La Encina, en tres capítulos sucesivos en los números 91(1998), 92(1999) y 94(1999). Otros autores continuaron nuestra labor aportando datos sobre la prolija vida de este ilustre quintanareño, llegando su eco hasta nuestros días en qué vemos como su obra vuelve a ser motivo de curiosidad investigadora, pero lo bueno que tiene lo que se escribe, es que permanece y como tal, ahí está nuestro trabajo, pionero y de obligada consulta para todo el que quiera adentrarse en la vida de nuestro paisano, aunque a algunas personas “olviden” citarnos, como es de ley hacerlo, cuando se escribe sobre un tema en el que ya se han realizado estudios.

Puntualizaciones aparte, es de todos conocida la relación de Ortiz de Villajos con la Virgen de la Piedad, aunque algunos aspectos no los conozcamos hasta hoy, fruto de una investigación continua y callada que todavía mantenemos pues estamos ante la  apasionante vida de una figura de la  arquitectura del siglo XIX. Las celebraciones que se van a llevar a cabo este año, con motivo del Cincuentenario de la traída de la actual imagen de la patrona de Quintanar de la Orden, nos “obligaban” a sacar a la luz esta relación, máxime cuando también se cumplen  140 años de la construcción del Teatro Gracilazo de la Vega, la obra más  importante en su pueblo del insigne arquitecto.

Los trabajos, hasta ahora conocidos, en la Muy Leal Villa de Quintanar de la Orden del arquitecto Agustín Ortiz de Villajos y Calleja se refieren a la realización del Teatro Gracilaso de la Vega (1867), el Asilo de Ancianos Desamparados (1890 y en colaboración con su hermano Manuel) y la realización del proyecto de restauración de la Ermita de Ntra. Sra. de la Piedad (en 1886). Esta última referencia , nos da pié para adentrarnos en los lazos que unen a la Virgen de la Piedad con el arquitecto; los trabajos parece que fueron un “regalo” de agradecimiento del pueblo de Quintanar a su Patrona por haberle salvado, el año de 1885, de la epidemia de cólera que azotaba nuestra comarca; la referencia extraída del libro del Doctor Martínez Marín, Quintanar y su tesoro, dice:  “Estaban los altares y la caja del órgano muy deteriorados, las paredes blanqueadas con cal y los canceles de las dos puertas si pintar. Eran  en el ejercicio de 1885 a 86 mayordomos de Ntra. Sra., Santos Botija y Vela, José Pastor y Jover, Valentín Carrión y Carrión, Pedro Torres y López, Álvaro e Isdoro Mompó y Soler, y secretario, el Presbíetro Don Ruperto de Contreras…”

Al frente de las obras, que transcurrieron entre el 8 de abril al 30 de julio de 1886, estuvo el pintor y decorador Don Félix Romero, junto con algunos oficiales, y consistieron en el dorado de distintos elementos arquitectónicos como molduras y tallas de los altares; otros de decoración pictórica como las columnas que imitaron mármol blanco con betas en color gris. Restauración de los cuadros de  los altares del SSmo. Cristo de Gracia, San Juan Bautista y Ntra. Sra. del Carmen, así como los que están situados sobre las puertas de la sacristía. Se imitaron las cancelas de color nogal y pino así  como la caja del órgano y balaustradas del coro, púlpito y presbiterio, de acero limado. Se pintaron los medallones de las pechinas con el anagrama de María, en fondo de oro mate. También se llevaron a cabo obras de albañilería. El montante final de la restauración fue de 49.644´55 reales (unas 12.411 pts. o  74´59 €) desglosadas en las siguientes partidas:43.240 reales el maestro pintor y dorador, 1.315 reales la carpintería,

1.227 la albañilería y 3.862´55 por varios efectos y materiales. La bendición se llevó a cabo el 14 de agosto de 1886.

Además, Ortiz de Villajos, realizó el diseño de una de las carrozas de Ntra. Sra. de la Piedad, cuya ejecución se llevó a cabo en talleres de Madrid y que el Doctor Rodríguez Marín describe de la siguiente forma: “Tiene esta carroza forma de una navecilla ostentando en la popa y en la proa escudos con el anagrama de María y las armas de la M.L.V sostenida por ángeles; una greca tallada que orla las bandas de babor y estribor, cubierto de todo ello de oro fino y bruñido sobre fondo blanco.

La carroza está guarnecida de un guardamalleta de terciopelo de color hueso con ricos adornos de pasamanería que ocultan las ruedas”. El elemento en cuestión es la actual carroza del Santísimo Cristo de Gracia, que contemplamos en esta foto con su uso original, portando la antigua imagen de la Virgen de la Piedad.

Otro trabajo, y novedoso hasta hoy, es el de la Ermita Extramuros, que Ortiz de Villajos realiza para Ntra. Sra. de la Piedad. Según lo que conocíamos hasta ahora del edificio por el citado Martínez Marín es que “La pequeña ermita de la Piedad, a la parte del Norte, está en el  preciso sitio donde fue hallada la Santa Imagen de la Patrona de esta Villa, fue edificada por la devoción de los fieles en 1863” el mismo autor nos habla de un favor o milagro que dice así: “El 22 de enero de 1863, Don Vicente García y García, Sacristán Mayor de la Parroquia, y Zacarías Nieto y García, su sobrino, de doce años de edad, estaban con otros repicando las campanas en la torre de la parroquia a la hora de las oraciones de la noche para la función extraordinaria de Ntra. Sra. de la Piedad en su ermitilla, extramuros, construida aquel año…”. Este texto del milagro del niño, que fue golpeado por la campana de la Doctrina parece confirmar la fecha de edificación de esta ermita en 1863, cinco siglos después del año de la aparición de la imagen (1363), construcción que serviría para conmemorarlo.

Pero en nuestra investigación sobre Ortiz de Villajos hemos hallado un texto del año 1865, al que acompaña un grabado, del día de la inauguración de la ermita; tras un relato de la leyenda sobre la fe y devoción del pueblo de Quintanar a su Patrona el texto dice:

…Hasta aquí la tradición, ahora sigue la historia.

 A principios del siglo XV, se había construido en el mismo sitio donde se refugiaron los toledanos de que hemos hablado, una quinta que se llamaba de la Encina, a causa sin duda de los muchos árboles de esa especie que había en el terreno; y un día en que los mozos de labranza araban un campo, una de las mulas se hundió de pronto en un hoyo que practicó su propio peso.

 Acudiendo los mozos, y separando la tierra, tropezaron con un objeto duro, que resultó ser una caja de plomo, dentro de la cual había una imagen de Maria Santísima. Noticiado el caso a las autoridades  eclesiástica y civil, a cuya jurisdicción pertenecía la quinta, acudieron al sitio, y dispusieron se colocase el precioso hallazgo en una pequeña iglesia que ya existía allí sin duda, señalando con una cruz de piedra el sitio de la invención.

 

 Tal vez esto contribuyó a que se edificasen allí otras quintas, porque los buenos de nuestros abuelos encontraban un poderoso motivo de atracción en todo lo que envolvía alguna idea religiosa; pero sea de esto lo que se quiera, ello es que las quintas se multiplicaron; y como el dominio directo de la comarca pertenecía a la célebre orden de Santiago, el pueblo que resultó de la agrupación de varias quintas, se llamó Quintanar de la Orden.

 Ya porque creciese el vecindario, ya porque la piedad de los fieles quisiese dar mayor honra a la santa imagen, o bien por ambas cosas a la vez, a principios del siglo actual, las autoridades locales y los vecinos, pensaron en construir un templo más espacioso, el que comenzó a edificarse en 1807, y no pudo concluirse hasta 1814 a causa de la guerra de la Independencia española. Por fin, en dicho año comenzó a darse culto a la imagen de Nuestra Señora de la Piedad en una iglesia de tres naves, capaz de contener al numeroso vecindario. 

No queriendo ser, los actuales vecinos menos que sus padres, idearon que sería cosa digna de ellos, elevar un sencillo monumento que perpetuase la memoria del feliz hallazgo de la imagen; y acordados de los pareceres, y allegados fondos, producto de cuestiones vecinales, pusieron manos a la obra, siendo el alma de la empresa el médico titular don Ildefonso Villalba, y arquitecto constructor don Agustín Ortiz Villajos, ambos hijos de Quintanar de la Orden; con lo cual dicho está, que uno y otro han obrado desinteresadamente y por pura devoción.

 

 El monumento es una pequeña ermita, representada en el grabado en el acto de celebrase la procesión con que fue inaugurada en la última Pascua de Pentecostés. De sus formas exteriores nada decimos, porque nuestros lectores podrán juzgarlas, y tal vez las encuentren como nosotros del mejor gusto, como el que señor Ortiz ha sabido hermanar la sencillez con la severidad y elegancia.

             

El orden arquitectónico en su interior, participa, como en el exterior, del gusto bizantino, el más propio, sin duda, del objeto a que está destinado el monumento”.

La descripción que nos hace es muy breve, pero observándolo detenidamente podemos ver un edificio de pequeñas dimensiones con una puerta de acceso en arco, sobre la que se abre un rosetón o ventana con forma circular, que enmarca cuatro lóbulos; entre el arco y el rosetón vemos dos motivos decorativos con forma de cruz incrustados en el muro como sillares, ya que la fábrica de la fachada es de estilo toledano (cajones de piedras separados por ladrillo).

En el muro lateral (fabricado en mampostería) también observamos los contrafuertes adosados al muro, rematados en columnitas.

La espadaña que remata el frontón delantero y una cruz trasera, sobre el ábside. En el lateral aparece una ventana en forma de arco apuntado, flanqueada por otras dos en forma circular y en la parte alta el tejado se remata con una cornisa decorada con salientes y círculos. Del interior nada se ve, aunque según el texto nos habla del “estilo” Villajos.

Si vemos (fotos de José Luis “Tavira”) la ermita en los años 1922 -1960 y en la actualidad, indudablemente el edificio ha tenido bastantes “retoques”, pero la concepción original –según nos la muestra el grabado y las fotos- es muy similar, a excepción del remate de la cornisa las ventanas redondas de los laterales y la espadaña.

En cuanto al acontecimiento que conmemora , no cabe duda de que se trata de la inauguración del edificio por el cortejo procesional (tambor, dulzaina, abanderado, sacerdotes,  fieles en actitud de oración y hasta la silueta de la imagen de la Patrona llevada en unas pequeñas andas -por cuatro personas- en una procesión que abandona el  pequeño santuario, ubicado en un lugar de árboles y frondosa vegetación que denota su situación en las afueras del pueblo y por lo tanto en el campo.

Podemos encontrar paralelismos de esta construcción religiosa, en las que el arquitecto no se prodigó mucho a lo largo de su carrera, en la ermita dedicada a San Rafael Arcángel, en la localidad de Consuegra. Concretamente la que se sitúa en la barriada del Imparcial, donde, como saben, Ortiz de Villajos participó en su reconstrucción tras ser inundada por río Amraguillo, a petición del director del famoso periódico El Imparcial Don José Ortega y Munilla. En la fotografía  pueden observar la similitud de estilos de ambos edificios; entrada en arco, fachada a lo toledano, contrafuertes adosados a los muros laterales, remate de la espadaña, rosetón en la fachada principal, etc.

La última de las atribuciones que le concedemos, aunque con reservas, ya que no tenemos una referencia documental que nos lo confirme, es la del Monumento de Semana Santa; no cabe duda que la factura del artilugio tienen mucho que ver con el “estilo Villajos” que tanta fama le dio; de hecho está representando una arquitectura religiosas en la que predominan arcos lobulados, pináculos, rosetones, etc. Esperemos que algún día tengamos esa confirmación documental que se lo atribuya y que la Ilustre y Venerable Mayordomía lo cuide y lo luzca orgullosa como obra de arte que es.

Como hemos visto, la vida de Don Agustín Ortiz de Villajos y Calleja “siempre entusiasta por su pueblo natal y ferviente devoto de nuestra querida Patrona” está vinculada a ellos a través de sus trabajos como arquitecto  (en los que seguimos investigando

y les aseguro que hay más novedades de su obra, que les haremos muy pronto), como lo demuestran estas y otras intervenciones; ¡ honremos su memoria ! como hombre, como arquitecto y como quintanareño nombrándole hijo Ilustre – a título póstumo- de esta Muy Leal Villa, recuperando la fachada del teatro Gracilaso de la Vega en el 140 aniversario de su construcción e identificando con una placa los lugares y creaciones en los que trabajó, seguro que nuestra Excelsa Patrona ya lo ha hecho.   

Bibliografía Empleada

  • A. (1925).: Quintanar y su tesoro. Madrid.
  • El Museo Universal. (1865).: nº 35, . Madrid
  • Martín de Nicolás Cabo. J. (S.J.), (1996).: La Piedad. Historia y devoción de Quintanar de la Orden.   Quintanar de la Orden,  
  • Navascués Palacio, P. (1973).: Arquitectura y arquitectos madrileños del siglo XIX.

Zacarías López-Barrajón Barrios

Historiador/arqueólogo

PUBLICADO EN :  La Encina, revista cultural y de actualidad, nº 143, pp. 21 a 23, junio 2007, Quintanar de la Orden, Toledo.

    DEVOCIONES MARIANAS DE ORIGEN MEDIEVAL  EN EL COMÚN DE LA MANCHA 

En este año de la Fe en el que los quintanareños celebramos el seiscientos cincuenta aniversario de la aparición de la Sagrada imagen de Ntra. Sra. de la Piedad, Patrona de Quintanar de la Orden, no podíamos dejar pasar la ocasión que nos brinda la actual junta directiva de la Asociación Moros y Cristianos san Juan para dedicar esta colaboración escrita en el libro  festero de este año para tratar un aspecto que entronca directamente con tan maña efeméride: el origen medieval de distintas advocaciones marianas en el antiguo territorio del Común de la Mancha que podríamos denominar como “Vírgenes encontradas o aparecidas, que aparecen (distinguiendo este término de las que se aparecen.

INTRODUCCIÓN.

En el tema de las apariciones marianas no cabe duda de que entramos en los ámbitos de la leyenda y de la tradición; sin base histórica alguna, se dice que fue san Lucas durante su estancia en Éfeso quien recoge la tradición mariana, por la relación que allí tuvo con María. También sin base histórica  se asigna a este evangelista el primer retrato pintado de la Virgen, aunque la tradición atribuye a Nicodemo la autoría de la primera imagen mariana. Pero no sería hasta el concilio de Éfeso (en el año 431), cuando se definiría a María como Madre de Dios, cuando se institucionalizaría litúrgicamente la devoción a esta.

En Oriente surgió la iconografía mariana, que en los siglos VIII y IX, llevó a la guerra iconoclasta y en Occidente nos encontramos, que en vez de iconos hay imágenes; por tanto, las leyendas y tradiciones de las Vírgenes encontradas se inician a partir del siglo IX hasta el renacimiento (siglo XV). Los relatos de estos “encuentros” están formados de fantasías y leyendas que se mezclan con hechos históricos, pero que forman parte de la veneración y devoción de las personas a dichas imágenes, a los que no  importan su veracidad o historicidad. La Europa cristiana está cuajada de “Vírgenes encontradas”, que se veneran con distintos nombres, la mayoría de ellos topográficos y otros tantos alusivos a alguna cualidad mariana. La mayoría de estas Vírgenes encontradas es de suponer que fueron escondidas en escondrijos en tiempos pasados por alguna causa o motivo.

Así, cada una de estas advocaciones marianas “aparecidas” tienen sus propias características de identidad histórica, pero se suceden casi por igual  en todas ellas: fecha del hallazgo (siempre suelen coincidir con alguna festividad o personaje relevante de la iglesia). Su localización (suele ser a las afueras de la población, en una altiplanicie más elevada o en escondrijos bajo el suelo y grutas). Los motivos de su ocultación (para evitar situaciones de profanación o peligros de invasiones o guerras). El receptor de la imagen (suelen hallarlas labradores y campesinos por intercesión de una mujer o niña que ha soñado o presentido su presencia). La tipología de la imagen (normalmente son Vírgenes sentadas o de pie con el niño Jesús en brazos, de color oscuro, casi negro, pues han sido encontradas después de siglos en cuevas o grietas de las rocas y los árboles). Y, por último, el mensaje del hallazgo (todos estos datos ayudan a  dar a conocer el Evangelio entre una comunidad cristiana), pero no cabe duda de que la presencia de María bajo cualquier advocación, no rompe con el mensaje  evangélico, sino que lo reafirma y propicia la evangelización de los fieles cristianos, no sólo en La Mancha, sino en todo España e incluso en el  continente americano.

EJEMPLOS DE LAS ADVOCACIONES MEDIEVALES. 

Nosotros vamos a estudiar este fenómeno de Vírgenes halladas, de origen medieval, en distintas poblaciones de la comarca de Quintanar, que, a la postre, formarían parte del antiguo territorio del Común de la Mancha. Así existen un grupo importante de poblaciones donde se produce este fenómeno, pero aquí nos centraremos en las poblaciones de: Quintanar de la Orden, La Puebla de Almoradiel, Campo de Criptana, Villanueva de Alcardete y Santa María de los Llanos, donde sus patronas responden a las características de este tipo de advocaciones encontradas y/o aparecidas.

Comenzando por Quintanar de la Orden, de todos es conocida la  historia/leyenda de la aparición de la Santa imagen de la Virgen de la Piedad (Fig.1), si seguimos las características      de      este    tipo         de advocaciones     marianas         la       fecha de aparición corresponde al día 23 de enero de 1363, festividad de san Ildefonso, en este caso un santo que tiene mucho que ver con la devoción mariana pues según cuenta la leyenda fue la Virgen María la que se le apareció imponiéndole una casulla en premio a su devoción. El lugar de la aparición estaría situado a las afueras del pueblo en la nariz del camino de Quintanar a Villanueva, sitio conocido como el ero de Santa María y donde luego se erigiría un humilladero en su honor. Los motivos de su ocultación están muy claros, se trataba de preservar la imagen de caer en manos  de los musulmanes que conquistaban la zona.

Fig. 1.- Antigua imagen de Nª Sª de la Piedad.

En cuanto a los receptores de la imagen fueron unos labradores los que hallaron una caja enterrada localizada en el lugar antes descrito que fue visionado en un sueño por una niña.  La tipología de la imagen se correspondía con una talla de poco más de un metro de altura, de pie y con las manos juntas (una Asunción), cara recta y mirando levemente hacia arriba. Hacia el siglo XVI y siguiendo la moda del momento se “convertirá” en una imagen vestidera y aparecerá tocada con ricos mantos y espléndidas joyas, que es como ha llegado a nuestros días.

En La Puebla de Almoradiel hacia 1444, el día de Pentecostés,  unos gañanes de distintos lugares que labraban la tierra en un lugar limítrofe con distintas poblaciones, encontraron una imagen; para determinar a qué lugar pertenecía la Virgen la subieron  a una carreta tirada por bueyes que determinaran su procedencia según la dirección que tomaran. Estos eligieron la dirección hacia la Puebla (a 9 km. de distancia) por lo que se decidió edificar una ermita en el “Campo de Palomares” en honor a la Virgen de Palomares (Fig.2). En este caso la fecha de la aparición corresponde a otro hito significativo del cristianismo, el día en que la Virgen María estaba reunida con los apóstoles y sobre de ellos descendió el Espíritu Santo en forma de lenguas de fuego.

Observamos de nuevo como son labradores los que protagonizan el hallazgo de la imagen, que en esta ocasión es una imagen tallada de poca altura y con un niño en sus brazos (Odiguítria) en actitud bendicente y con  

 Fig.  2.- Virgen de Palomares una bola en su mano izquierda; de clara influencia medieval. Esta iconografía representa a la Madre como trono del Hijo, que al sostener la bola del mundo muestra su poder sobre este y lo bendice.

En la actualidad la imagen ha tenido alguna restauración pero conserva su tipología original, sin embargo la fiesta ha pasado a celebrarse el primer sábado de junio.

Hacia 1290 siendo Papa Nicolás IV, rey de castilla don Sancho El Bravo, maestre de Santiago don Pedro Fernández Mata y prior de Uclés Fray Yagüe, en la localidad de Puebla del Algibe (aldea de la posterior población), un tal Domingo, labrador, al realizar sus faenas se le quedó enganchado el arado y halló una cruz y una imagen de 7 cm. de altura, tallada en bronce que representa a la Virgen con su hijo en los brazos; se trata de Nuestra Señora de los Llanos, patrona de estala localidad conquense de Santa María de los Llanos, que, a la postre, se fundaría en el lugar de la citada aparición.

 

Vemos que las características son comunes a las anteriores, aunque aquí llama la atención las pequeñas dimensiones de la imagen, que hoy se presenta plateada e incrustada en un expositor como la sagrada forma en el Corpus Christi y parece ser de características del siglo XVI. Sus fiestas tienen lugar el 15 de agosto, festividad de la Asunción de María, aunque no sabemos si corresponde con la fecha de su aparición.

Fig.  3.- Virgen de la Piedad

En Villanueva de Alcardete se venera la imagen de la Virgen de la Piedad, que según cuenta la leyenda en tiempo muy antiguo el segundo domingo de noviembre (no coincide con ninguna celebración especial de la iglesia católica) entre los lugares de El Cardete y La Villa se queda estancada una carreta tirada por bueyes de las muchas que por allí circulaban transportando distintos productos y materiales. En esta ocasión se trata de una imagen de la Virgen María con su hijo muerto en los brazos que se venera bajo el nombre de Virgen de la Piedad (Fig.3); parece que la decisión de quedarse en ese lugar se achaca a una voz que proviene de una piedra que dice ¡ me quedo!.

Se trata pues de una imagen tallada en piedra, policromada, de un metro de altura que permanece intacta (a excepción de alguna restauración cromática) con su estilo gótico-flamenco y a la que todos los alcardeteños veneran en su iglesia parroquial dedicada a Santiago Apóstol.

La imagen de Nuestra Señora de la Muela (Fig. 4) es la patrona de Corral de Almaguer y fue tallada entre los siglos XIII y XIV. La leyenda nos cuenta que fue escondida para evitar ser destruida por las huestes musulmanas, posteriormente hallada bajo una rueda o muela de molino. En origen se trataría de una imagen de unos 80 cm., tallada en madera, vestida con telas, sentada y con el niño sobre sus piernas (con la mano derecha estría bendiciendo y con la izquierda sujetaría una pequeña bola del mundo) al que sujetaría con la mano izquierda mientras que con la mano derecha portaría una flor en señal de ofrenda.

Fig.  4.- Virgen de la Muela

De la imagen original no queda demasiado ya que hacia el siglo XVIII fue transformada de forma brutal, pues sufrió alguna mutilación (perdió cabeza y brazos y se le añadió un bastidor), para que pudiera vestir ricos mantos con lo que el niño pasaría a la parte central, sujeto ahora por dos brazos articulados, que facilitarían el acto de vestirla.

En cuanto a la celebración de su festividad se lleva a cabo con la llegada de la primavera, suele coincidir con la festividad de Pentecostés.

El último caso que traemos aquí es el de Ntra. Sra. de Villajos (Fig. 5), Virgen gótica aparecida en una pared de  la ermita del Cristo Villajos en Campo de Criptana. Así, el 25 de marzo de 1982, con motivo de de unas obras de acondicionamiento de Santuario del SSmo.

Fig.  5.- Ntra. Sra. de Villajos

Cristo de Villajos apareció incrustada en una pared una imagen que pudiera ser la titular del  antiguo pueblo de Villajos.

Corresponde el hallazgo a una talla de madera que conserva restos de policromía. Tiene cerca de un metro de altura y representa a una Virgen sosteniendo en su brazo izquierdo a un niño coronado que se sienta sobre su regazo en actitud bendicente. Se trataría pues de una imagen con características románicas del tipo Theotocos que puede fecharse hacia los siglos XII-XIII. El lugar denominado Villajos, a unos cuatro kilómetros hacia el norte del núcleo urbano actual, ha sido ocupado por el hombre desde tiempos prehistóricos; se despobló a partir del siglo XII y sobre la primitiva iglesia del núcleo se levantó la actual ermita.

 

CONCLUSIONES.

 

Una vez realizado el repaso por las distintas advocaciones  y analizando  esas características comunes extraemos las siguientes conclusiones. Que la más antigua “aparición” correspondería a la de Santa María de los Llanos, que sus tipologías son claramente medievales (sentadas o de pie con el niño a su lado, a excepción de la imagen de Quintanar de la Orden que es una Asunción.  Que las comunidades que encuentran o hallan estas imágenes corresponden a personas dedicadas a la agricultura o el pastoreo. En todas las poblaciones donde aparecieron se erigieron santuarios fuera de la población en lugares altos, con vegetación ó cercanos al gua, que han ido engrandeciéndose con el paso de los siglos y sus celebraciones  constituyen la base de un sentimiento religioso que tiene ancla sus raíces en la tradición.

Por último, hacer notar que –curiosamente- estos patronazgos marianos no coinciden con la dedicación de los templos parroquiales de las poblaciones estudiadas (Quintanar y Villanueva-Santiago Apóstol, Corral, Criptana y Sta. Maria de los Llanos-Nª Sª de la Asunción y La Puebla-San Juan Bautista), ahí lo dejamos, porque ese hecho puede ser motivo de futuro estudios.

BIBLIOGRAFÍA.

 

  • Conde de Fabraquer.(1861).: Historia, tradiciones y leyendas de las imágenes de las Virgenes aparecidas en España, 3 vols.
  • Christian, W. A (1991).: Religiosidad en tiempos de Felipe II. Editorial Nerea, Madrid.
  • A.(1925).: Quintanar y su tesoro. Madrid.
  • López-Barrajón Barrios, Z.(2013).: Historia y leyenda en torno a la aparición de la santa imagen de Ntra. Sra. de la Piedad. Revista Cultura, XXI, nº 25, pp. 12-13.
  • Martín de Nicolás Cabo.J. (S.J.), (1996).: La Piedad. Historia y devoción de Quintanar de la Orden. Quintanar de la Orden,
  • Rojo García-Lajara, R. (1991). Historia de la muy noble y leal villa de Corral de Almaguer. Edita: el autor.  Corral de Almaguer, Toledo.
  • AA. (1989).: Guía para visitar los santuarios marianos de Castilla La Mancha. Ediciones Encuentro, Madrid.

Zacarías López-Barrajón Barrios

Historiador/arqueólogo

PUBLICADO EN: Recuerdo de antaño, fiestas de ogaño,  junio de 2013, pp. 25-28. Asociación Cultural de Fiestas de Moros y Cristianos San Juan de Quintanar de la Orden (Toledo). 

 

REFERENCIAS MORUNAS EN EL POEMA HISTÓRICO DE NUESTRA SEÑORA DE LA PIEDAD.

 

1.- Introducción

Agradecemos a la Junta Directiva de la Asociación Cultural de Fiestas “Moros y Cristianos” su amabilidad al invitarnos a participar en este libro de fiestas 2008 , como lo hicimos en otras ocasiones.

Hemos querido abordar este pequeño estudio sobre las referencias morunas en el “Poema Histórico” que en 1650 escribiera el licenciado Don Diego López y en 1925 recogió Don Antonio Estremera, junto con la Noticia histórica de la Muy Leal Villa que escribiera Don Francisco Martínez Marín, en su obra QUINTANAR Y SU TESORO”.

 

Del autor sabemos, que era natural de Quintanar de la Orden, presbítero y devoto de la Virgen de la Piedad como lo demuestra el hecho de haber escrito esta obra cuyo título es “HISTORIA, ORIGEN Y FAVORES DE LA SOBERANA IMAGEN DE NUESTRA SEÑORA DE LA PIEDAD, PATRONA DE QUINTANAR DE LA ORDEN, FORMADA POR LAS TRADICIONES ANTIGUAS DE SU VECINOS”.

Tiene un  carácter popular y, al parecer, se encontraba en el archivo parroquial; está dividida en tres partes o cantos: el Canto Primero o Poema histórico-subtitulado el Éxodo-, que es la parte a la que nosotros aludiremos, el Canto Segundo o el Origen y el canto tercero o los Favores. Como introducción la acompañan unos versos de José Zorrilla, que también reproducimos más abajo y una advertencia o aclaración que  dice así:”se trata de una relación en forma de octavas reales (136 en total), en la que se cuenta la historia de la milagrosa aparición de la Imagen de Ntra. Sra. de la Piedad con la finalidad de perpetuar su amor y su memoria entre los hijos que tantas gracias y favores reciben constantemente de sus benditas manos”.

Los barrocos versos en los que está compuesta (octavas reales) eran estrofas de origen italiano que se establecieron en la métrica española durante el inicial Renacimiento, al ser introducida por Garcilaso de la Vega y Juan Boscán. Consiste en ocho versos endecasílabos con tres rimas consonantes cuyos seis primeros riman alternadamente con las dos primeras; los dos últimos constituyen un pareado final de rima distinta: ABABABCC. Aunque al principio se utilizó con fines líricos, en ese mismo siglo ya se constituyó en vehículo ideal y exclusivo para largos poemas narrativos de épica culta desde que Alonso de Ercilla lo utilizó en su obra La Araucana.

2.- El texto

Reproducimos aquí el texto que va a ser objeto de nuestro estudio para que el lector pueda apreciarlo en su totalidad y observarlo en su contexto general, del que luego extraeremos las alusiones morunas.

 TIEMPOS QUE FUERON  

 “ Oh, ¡cuán sencillos tiempos! ¡cuán grata es su memoria! 

¡cuán dulce y cuán sabroso oir en nuestra edad  las mágicas leyendas de su olvidada historia

 sus crónicas sacando de añeja oscuridad!  Edad por dos pasiones regida y dominada,  guiada por dos astros: la gloria y el amor;  la España por aquella de moros rescatada,  por éste la hermosura corona del valor.  La edad de los prodigios, la edad de las hazañas,  sin duda fue: nosotros de corazón sin fe,  sus crónicas leemos llamándolas patrañas,  e en ellas es dó el dedo del Criador se ve. 

 

JOSÉ ZORRILLA. 

 

NUESTRA SEÑORA DE LA PIEDAD POEMA HISTÓRICO

EL ÉXODO 

 

Portada del libro “Quintanar y su tesoro”

Ave María: De tu Imagen santa

Canto la historia, de Piedad tesoro,

Que  a  Quintanar le diera fama tanta,

Como a Thebas y a Ophir su plata y oro.

Ave María: Lucifer se espanta,

Al nombrarte con fe: protervo el moro 

Y al herege, lanzando  su querella,

Teme la vista de tu imagen bella.

¡ Salve, Madre de Dios !

Grande locura  es dar aliento al pensamiento mío,                                                                                                                                            

Si marinero falto de ventura,

No fueses Tú la estrella en que confío.

Dame tu inspiración; tu mano pura

Preste a mi corazón potente brío, 

Y señale a mi nave rumbo cierto

Hasta arribar al suspirado puerto.

Lugar de Vallehemoso

Es Quintanar la renombrada Villa,

Antigua fundación del agareno, 

Que muchos años dominó en Castilla;

Y al usurpar, tirano, el mando ageno

En tierras de Granada y de Sevilla,

Alzó su enseña en el augusto seno

De la fértil planicie que se ensancha,

Dando su nombre a la fecunda Mancha.

Antigua tradición, con fundamento,

Dice que fue el Romano belicoso

Quien primero fijó su campamento

En este ameno valle delicioso,

Que es en pastos y en aguas un portento

Y le puso por nombre Vallehermoso;

Nombre que fue de antiguo consagrado

Hasta ser por e1 moro conquistado.                                                                              

Fertiliza sus tierras arroyuelo

Que humedece otros campos, sus vecinos,

Produciendo abundantes en su suelo

Ricos cereales y sabrosos vinos;

Bajo benigno y despejado cielo

Lanzan las aves amorosos trinos

Entre perfumes de azafrán y rosas,

Y tomillo, y mil yerbas olorosas.

Recios muros de fábrica imponente

Dicen que tuvo las vetustas ruinas,

Que el tiempo antiguo reservó al presente,

Donde anidan las dulces golondrinas;

Copudos árboles prestan á su gente

Plácida sombra, leña sus encinas,

Sus legumbres el huerto, en abundancia,

Amor la Villa, y agradable estancia.

El claro río que Gigüela llama

El nombre lleva que le diera el Moro

Y en su cauce si no canta la fama

Que arrastre como el Sil, arenas de oro,

Peces produce de argentina escama,

Que dan al ribereño gran tesoro,

Río Gigüela

Cuando pueblos lejanos y vecinos

Acuden a moler a sus molinos.

El campo viendo ameno y agradable

El moro, vencedor en Guadalete,

A Valhermoso cerca; favorable  

La lucha sé le muestra; ya el ariete

Descarga rudos golpes; inestable

El muro se derrumba… ¡al minarete!,

¡Al zoco!, gritan todos, pero en vano,

Sin vecinos lo encuentra el africano. 

Así este pueblo, así la noble España

cayó en poder del bárbaro agareno, 

Que, ardiendo en ira y fementida saña,

Tala, incendia, destruye cuanto bueno

Encuentra; huye el godo a la montaña

¡Infelice!, buscando hogar ajeno

Para llorar sus culpas, y el castigo

Que mereció el monarca Don Rodrigo.

Miniatura de al-Maqamat de al-Hariri, siglo XI

                                                              

Que llevar no podían, ocultaban

En grutas escondidas: eran tantos

Los que en montes de Asturias soterraban,

Que,  a veces, estos restos sacrosantos

A los sencillos fieles denunciaban;

Y de su fe muriendo defensores

Alcanzaban de Dios premios mayores.

 Imágenes, reliquias de los santos,

De Toledo a la Virgen del Sagrario,  

Que augusta  resplandece en su capilla,

Un pozo le sirvió de relicario

Mientras el moro al toledano humilla;

  Alfonso sexto al moro temerario 

De la ciudad arroja, y ¡maravilla!

Clara luz les anuncia un grande gozo,

Encontrando a esta Virgen en el pozo.

La Imagen milagrosa de María,

Que de la peste liberó al Romano,

De amor en prueba, San Gregorio envía

Representación de Alfonso VI

A Leandro Obispo y Doctor Hispano;

La que adorado y escondido había,

Temiendo al moro, el Pueblo sevillano,

En Guadalupe brilla y se aparece,

Y ser de España protectora ofrece.

Gracián Ramírez, noble caballero,

En Riba del Jarama hogar tenía,

Y allí adoraba, con amor sincero,

A la Virgen, que fue de Antioquía.

Robola el moro, mas Gracián con fiero

Empuje al  moro vence, y a María 

Halla en el atochar; Madrid la llama,

Y Señora de Atocha la proclama.                                                                             

Mas… volviendo de nuevo a nuestra historia,

Es opinión común, no desmentida,

Que de Piedad la imagen, prez y gloria,

Del visigodo pueblo, fue escondida

Por sus devotos, sin quedar memoria

De la que era su esperanza y vida:

¡Así lograron que el simpar tesoro

No fuese profanado por el moro!

Mahoma predicando el Corán

Piedad tuvo el Señor, piedad inmensa

De aquellos fugitivos los clamores

Oye de España que, oprimida, piensa

Puede el Señor calmar tantos dolores,

Si le pide perdón; llora su ofensa,

Suplicando el favor de intercesores,

Y, ante el trono divino arrodillada,

Así se expresa en lágrimas bañada:

«Excelsa Majestad, que los gemidos

Escuchas de los pobres desterrados,

Escúchanos, Señor, arrepentidos

Por el infiel deshechos y humillados,

No desoigas la voz de los vencidos,

Que humildes te confiesan sus pecados,

Y cambia nuestras horas de amargura

En jornadas de triunfo y de ventura.

Bandera del ejército Abassí

«La pobre España soy que, en cautiverio

Triste yace, aherrojada y perseguida,

Es mi culpa la clave del misterio,

Que me tiene postrada y confundida

Y subyugada al detestable imperio

De la menguada luna aborrecida,

Rompe la esclavitud en que me veo,

Que aun cuando ingrata fui, sólo en Ti creo.

«Los sacros templos solitarios yacen,

Huyó la gente, no hay solemnidades,

Yerba y abrojos en los atrios nacen:

Una tras otra mil calamidades

Ven los viejos, que en llanto se deshacen,

Y no pueden huir de las ciudades…

Piden ¡ ay! los niños alimento,

Sin haber quien atienda su lamento.

«Las sagradas reliquias ya no existen,

Los monasterios yacen derruidos;

Negro manto las vírgenes se visten,

Y tristes dan al viento sus gemidos;

De orar los sacerdotes no desisten,

En una y otra parte perseguidos,

Y vuestros sacrificios venerados

Son por los enemigos ultrajados.

La meda luna y la estrella, símbolos musulmanes 

«Muchos años Señor que Zaragoza

Venera su Pilar, que es don del Cielo,

Y el moro infiel de sus tesoros goza

Aumentando el cristiano desconsuelo;

Y muchos años ha que, en su carroza,

Alumbra el astro rey acá en el suelo

El triunfo de la infausta media luna,, 

Y el estandarte godo, sin fortuna.

«Acábense, mi Dios, tantos suplicios

Que padece la España conquistada,

Y volverá a ofreceros sacrificios

La gran Jerusalén por vos amada;

Sión recibirá los beneficios

De vuestra mano, y la Fe, ensalzada,

Hará volver los tiempos de Ezequías,

Los trenos cesarán de Jeremías.»

Iberia dijo: y en los altos cielos

De hinojos se postraron los ancianos,

Y en copas de oro ofrecen los anhelos

Santiago matamoros

De nuestro pueblo, al Dios de los hispanos;

Del áureo trono corrense los velos,

Y oye humilde estos ecos soberanos:

«CEDAN TUS MALES Y SANTIAGO SEA

QUIEN A ESPAÑA DIRIJA EN LA PELEA»

                                                                

3.- Análisis

En el texto que vamos a analizar hemos extraído las frases subrayadas del texto  que aluden  a la invasión musulmana y son:

  • (Al nombrarte con fe: protervo el moro), se refiere al temor de perverso moro ante la imagen de la Virgen de la Piedad, como símbolo del cristianismo.
  • (Antigua fundación del agareno) Después se refiere a la antigua fundación de Quintanar que se decía estaba echa por “los moros, aunque de esto se sabe que realmente se referían a las culturas prehistóricas, que antes no se conocían y se referían a estas culturas como las más antiguas conocidas.
  • (Hasta ser por el moro conquistado) tiene que ver con la conquista musulmana de la Península Ibérica, y más concretamente de Quintanar de la Orden.
  • (El nombre lleva que le diera el Moro) se refiere al nombre del río Gigüela o Cigüela cuyo complicado nombre ha pasado por diversas vicisitudes. Ya en época romana era llamado Sego, tal vez en honor a Segóbriga, cuyas ruinas baña hoy en día. Los árabes lo denominaron Sígula y en tiempos de la Reconquista fue el Xihuella. En las Relaciones topográficas de Felipe II aparece el nombre de Xigüela, donde se informa que “El río Gigüela que nace en el Obispado de Cuenca muere en Guadiana”. En la actualidad su nombre también es controvertido pues aparece con dos grafías, Cigüela o Gigüela.
  • (El moro, vencedor en Guadalete), batalla que representa una de las fechas más tristes y penosas de la historia de España, que como todos saben supuso la invasión de toda la Península Ibérica, excepto algunas regiones del norte, por las hordas afroasiático-musulmanas de Tarik y Muza.
  • (Sin vecinos lo encuentra el africano), alude a la invasión mora en el antiguo despoblado de Vallehermoso, donde no hallan habitante alguno
  • Así este pueblo, así la noble España, (cayó en poder del bárbaro agareno), es la confirmación definitiva de la conquista de la Península Ibérica, haciendo “ricia” por donde pasa incendiando, destruyendo todo con lo que a su paso encuentra.
  • (Mientras el moro al toledano humilla; Alfonso sexto al moro temerario), Toledo ha sido conquistada y su población queda a merced del moro, que impone sus costumbres, hasta que son expulsados de la misma por el Rey Alfonso VI.
  • (Temiendo al moro, el Pueblo sevillano, Empuje al moro vence, y a María),  el temor al invasor moro, hace que muchas imágenes marianas se escondan en los más insólitos lugares –como sucede con la Virgen de la Piedad- y cuya representación más particular es la Virgen de Guadalupe, que guía la Reconquista contra el infiel.
  • (No fuese profanado por el moro), refleja los desmanes de la conquista árabe en cuanto al maltrato de los símbolos religiosos cristianos (imágenes), que era lo primero que se restituía en las reconquistas cristianas.

(Por el infiel deshechos y humillados), (De la menguada luna aborrecida),  se refiere a las vicisitudes que se han sufrido en las conquista y dominación musulmana, que no consiguió desterrar la fe cristiana de los pueblos peninsulares.

  • (Y el moro infiel de sus tesoros goza), (El triunfo de la infausta media luna), se refiere a como en algunos lugares -Zaragoza es el caso- ha permanecido el control musulmán, que ha ocupado templos sagrados.
  • (Que padece la España conquistada), es un “grito” al final de la dominación mora y el restablecimiento del orden cristiano.

 

4.- Conclusión

Con este texto hemos comprobado como hay un componente histórico dentro de lo que supone el contar –de una forma exagerada y en forma de leyenda en verso- la aparición de la imagen de Ntra. Sra. de la Piedad. No debemos olvidar la veracidad de los hecho ya que, por ejemplo, tenemos referencias concretas a la existencia del lugar de Vallehermoso y Quintanar, de los que el Rey Alfonso XI realiza una concesión de privilegios donde se habla de este lugar y la merced que otorga a sus habitantes, consistente e la exención de impuestos con el fin de repoblar estas zonas manchegas.

También es una realidad la invasión musulmana en Quintanar de la Orden, como en otros pueblos manchegos, donde hubo un poso importante de la cultura musulmana a través del establecimiento y permanencia de moriscos (que fueron los españoles musulmanes bautizados tras la pragmática de los Reyes Católicos del 14 de febrero de 1502) en estos territorios. En Quintanar existían en 1589 una población morisca de 265 personas de un total de 991 moriscos establecidos en la provincia de Toledo. Provenían del Marquesado de los Vélez  (poderoso linaje en tierras almerienses de la noble familia de los Fajardo) y su reparto en tierras manchegas obedecía a que estuvieran lejanos a tierras de Aragón, Valencia y Andalucía, que eran, por otra parte, los feudos musulmanes por excelencia y en los que más poso de esta cultura quedó.

Se trataba de población bracera o jornalera, en un territorio donde las grandes parcelas de tierra eran dominadas y explotadas por la Órdenes militares –especialmente la de Santiago-, aunque hay que reseñar la existencia en Quintanar de dedicaciones artesanas –en general- donde destaca el sector textil o esparto como lo demuestran algunos procesos inquisitoriales donde se denuncia el desarrollo de sus trabajos en domingos y festivos. Fruto de dedicación a estas actividades, se produce el contacto o convivencia con la población de cristianos viejos quitanareños con los que surgirían enfrentamientos que tenía que solucionar la Inquisición.

BIBLIOGRAFÍA

ESTREMERA, A.(1925).: Quintanar y su tesoro. Madrid.

MARTÍN DE NICOLÁS CABO, J. (1983).: El Común de la Mancha. Encrucijada de Toledo, Cuenca y Ciudad Real. Caja de Ahorro de Toledo, Obra Cultural. 

(1970).: Diez documentos de la historia de Quintanar de la Orden. Ayuntamiento de Quintanar de la Orden.

(1996).: La Piedad. Historia y devoción de Quintanar de la Orden.

(2005).: Historia de Quintanar de la Orden. Desde sus orígenes a 1875. Ayuntamiento de Quintanar de la Orden.

ROMERO SAIZ, M.(2007).: Mudéjares y moriscos en Castilla la Mancha.

Aproximación a su estudio. JJ.CC. de Castilla la Mancha.

VV.AA. (1995).: Enciclopedia Salvat.

VV.AA. (1994-2007).: Libros de Fiestas de San Juan, Quintanar de la Orden, Toledo.

Zacarías López-Barrajón Barrios

Historiador/arqueólogo

PUBLICADO EN: Recuerdo de antaño, fiestas de ogaño. Libro de Fiestas de San Juan, junio 2008, pp. 103-107.Quintanar de la Orden

ESTAMPAS DE LOS SANTOS PATRONOS DE QUINTANAR DE LA ORDEN

La estampa es un instrumento de uso devocional (regalo/adorno-narrativo), cuya difusión se hacía a través de grandes santuarios, iglesias y ermitas que las convertían en atractivo recuerdo para sus fieles. Eran encargadas por colectivos como cofradías, congregaciones religiosas o devotos particulares que corrían con los gastos de impresión. Los soportes más usados fueron el pergamino o el papel y las técnicas empleadas las más diversas, destacando litografías y xilografías, en la que se usaban tintas negras o magentas, que dieron paso al color. Se podían obtener beneficios, rezando antes ellas, que permitían obtener un elevado número de indulgencias, que expresaba con indicción expresa la estampa. Los asuntos que en ellas se expresaban correspondían a las distintas advocaciones, y se ubicaban en alguna pared de la casa o en el mismo cuerpo del fiel –sobre el pecho-, protegidas por una bolsa, confiando en su posibilidades protectoras, de los corporal, espiritual y material.

Poco hay escrito, pero mucho menos si hay que referirse a las estampas que han servido –en el sentido estricto de la palabra- para acrecentar su devoción hacia nuestros Santos Patronos. Es el maestro Juan Martín de Nicolás, el que únicamente nos habla de que proviene de muy antiguo la tradición de editar estampas con el objeto de repartir a los devotos y donantes para la obtención de limosnas. En uno de los inventarios de 1759 se menciona “una lámina de cobre que se ha abierto para tirar las estampas o retratos de Ntra. Sra.”. Se tata de un cobre realizado por el grabador Andrade por encargo de los Mayordomos y fieles, del que conservamos alguna reproducción, en la que observamo la imagen rodeada de ángeles, tocada o vestida con manto y sobre una peana o altar de estilo barroco –podríamos decir que es la ÚNICA estampa, como tal, de la Patrona.

Es en el año 1803 cuando se explicita una relación de estampas encargadas: son alrededor de 500 en tinta negra, azul y roja, de las que existían 50 sobre papiro y 12 sobre seda encarnada.

En 1851, Vicente Fernández, impresor local, hace 500 estampas que costaban medio real la unidad, pero es veinte años después, en 1870, cuando se lleva a cabo la primera fotografía conocida de la Virgen de la Piedad y a partir de este momento se hicieron numerosos modelos.

Además también encontramos una estampa del Santísimo Cristo de Gracia en la que aparece la leyenda:  Smo. Cristo de Gracia, que se venera en la M. L. Villa de Quintanar de la Orden el 25 de septiembre. Varios Excmo. e Ylmos. Sres. Cardenales y, Obispos y Arzobispos, tiene concedidas innumerables Indulgencias,&ª. &ª.   Se trata de una litografía por C. García de la Chica, con sede en la calle Jacometrezo, 68 de Madrid.

Data del siglo XIX y que podemos observar un crucificado de grandes dimensiones, que al compararlo con la fotografía existente del mismo, nos damos cuenta que tiene un tamaño más pequeño, esto nos revela que podría ser una talla no para procesionar sino para culminar la parte alta de un retablo. Es de factura, manierista, demacrado, cabeza reducida e inclinada –para ver desde abajo-. Podría ser la imagen –reproducida- del Cristo que los

quintanareños trasladan de Vallehermoso junto con la campana de la Doctrina ¿?., posiblemente sea del XVI, de época posterior a Berruguete. Es una Cristo de tres clavos, que aparece coronado de espinas y tocado con paño de pureza.  La peana que lo sustenta es más de estilo barroco, muy historiada, que demuestra la fidelidad del grabador (aunque sabemos que también idealizaban bastante, pero no en este caso), pues en la foto es idéntica a esta. La cruz está rematada por unas bolas en los extremos y no tiene sudario.  Después, las estampas que conocemos del Santo Patrón son más actuales y ya corresponden a fotografías de después de la Guerra- (distinto al primero, con cabeza arriba, más procesional, con potencias, manos abiertas, si herida en costado, paño de pureza morado (color asociado a la pasión de Cristo) y cruz en forma de tronco. Esta imagen se trasladó a la ermita de san Antón y procesiona en el Vía Crucis y tienen la misma tipología que el milagroso y venerado Cristo de Limpias. La otra imagen es el actual y fue realizada en el año 1977 por el escultor local Felipe Torres Villarejo; tiene rasgos del primero (cabeza inclinada, forma de la cruz, paño de pureza color y forma, corona de espinas, herida en el costado, pero con igual posición de las manos que el segundo); en la actualidad lleva potencias y corona de espinas en plata.

En cuanto a la Patrona son más numerosos los ejemplos de estampas que se han realizado a lo largo de su historia y que han llegado hasta nosotros. Uno de los más curiosos corresponde a una obra anónima. Es quizás una de las más antiguas representaciones de nuestra Patrona, que se difundió mediante unos billetes de lotería y portada de libritos de oración. La técnica empleada es la xilografía (grabado en madera), y data del siglo XIX. Aparece la Virgen, sobre peana con ángeles, tocada con un manto, corona y rodeada de ángeles que sustentan elementos de la letanía mariana del rosario como son la palma y la torre.

Otro de los grabados más conocidos  es el realizado mediante una lámina de cobre encargada en 1759 al grabador Andrade; en ella la Virgen aparece en un altar, rodeada de ángeles y vestida con manto y corona. Estas estampas se imprimieron –sobre seda y papiro- en diferentes tintas como lo de muestran las conocidas en tinta azul, verde, negro y otras en rojo. Abajo aparece la leyenda: “MILAGROSA YMAGEN DE NTRA. SRA.  DE LA PIEDAD ///que en el Misterio de su Asumpción,  la venera como Patrona /// la M. L.Villa del Quintanar de la Orden. Algunos  Emmos.  Cardenales,///  S.S. Arzobispos y Obispos la tienen concedida 400 días de indulgencias./// Elección de sus mayordomos y vecinos de esta Villa. Año de 1843”

Muy interesante es el grabado con forma de óvalo de finales del siglo XIX. Deriva de los anteriores, aunque ya confeccionado a  todo color; en él se puede observar la riqueza del manto (no documentado hasta la fecha) que porta la Imagen –color del mes de junio, probablemente-, la media luna, la corona y el sol en su vientre como símbolo de Virgen de la Esperanza. Igualmente observamos una leyenda en la parte inferior que dice así: “MILAGROSA IMAGEN DE NTRA. SRA. DE LA PIEDAD/// que en el día de su Asumpción, la venera como Patrona la ///M.L. Villa del Quintanar de la Orden. Algunos  Emmos.  Cardenales,/// S.S. Arzobispos y Obispos la tienen concedida 400 días de indulgencias.”

El siguiente ejemplo corresponde a una fototipia realizada por Thomas Gª Campª Barcelona- de la primera mitad del siglo XX (1916 ?). Tiene concedidos 10 días de indulgencias. La Imagen aparece ataviada con manto claro de decoración floral –no documentado- con el símbolo de Virgen en Cinta, manos juntas, media luna de plata y sobre una peana de corazones que monta sobre otra mayor. La corona tiene el típico canastillo interior rodeado de resplandores y 12 estrellas, aún existe esta corona. Abajo figura una cartela con la siguiente leyenda:

MILAGROSA IMAGEN DE ///NTRA. SRA. DE LA  PIEDAD /// que en el día de su Asumpción, la venera como Patrona /// la M.L. Villa del Quintanar de la Orden.///  Tiene concedidas 400 días de indulgencias.

Lamina a color de autor anónimo, de finales del siglo XIX. Es una bonita representación de la Santa Imagen a todo color de finales del siglo XIX, ya que parece que se hizo una edición limitada de las mismas y se regalaron a las personas que ayudaron en el lazareto que hubo  en la plaza de

toros con motivo de la enfermedad del cólera.  Aparece la Virgen de la Piedad en unas andas muy ligeras sobre una peana con tres corazones pintados, que se repetirán en otras representaciones, la media luna, una de las coronas que aún existe hoy y un manto precioso (como de espigas y rosas que aparece documentado en na foto, por lo que realmente existió) sobre el que destacamos la figura del sol que aparece en su vientre –símbolo de Virgen de la Expectación o de la Esperanza- y un reloj prendido en el lado derecho, símbolo de que siempre debía salir en hora. La existencia del manto está documentada en la que se suele decir que es la primera fotografía de la Patrona, en ella aparece un poco girada hacia un lado. Viste el manto de las espigas, lleva  prendido el reloj en la parte izquierda del manto y el símbolo de Virgen de la

Expectación, además de corona con el canastillo , media luna y dos peanas –la de corazones- y otra grande con una inscripción: “VERDADERA  R. Nª. Sª. DE LA PIEDAD 1876” , que nos viene a confirmar que todo el conjunto existió.  La Virgen de la Piedad en su antigua carroza es una de las imágenes más divulgadas; hoy es la del Ssmo. Cristo de Gracia, la que diseñó  Ortiz de Villajos, cuya ejecución se llevó a cabo en talleres de Madrid y que el Doctor Rodríguez Marín describe de la siguiente forma: “Tiene esta carroza forma de una navecilla ostentando en la popa y en la proa escudos con el anagrama de María y  las armas de la  M.L.V sostenida por ángeles; una greca tallada que orla las bandas de babor y estribor, cubierto de todo ello de oro fino y bruñido sobre fondo blanco. La carroza está guarnecida de un guardamalleta de terciopelo de color hueso con ricos adornos de pasamanería que ocultan las ruedas”. En la parte inferior figura un texto que dice: MILAGROSA IMAGEN DE ///NTRA. SRA. DE LA PIEDAD /// que en el día de su Asumpción, la venera como Patrona /// la M.L. Villa del Quintanar de la Orden /// el día 15 de agosto. Tiene 100 días de indulgencias. De esta imagen se hicieron numerosas fotografías y postales.

Otra estampa de la Virgen en su carroza es la del autor quintanareño Alfonso Gallego, es un dibujo de 1945, con la imagen que trajo tras la Guerra Civil Ubaldo Nuño de la Rosa Mergelina. La corona es la de plata y el manto del cólera; la carroza y no tiene los angelitos delanteros ni los faroles, que existen.  Cartela abajo con la leyenda MILAGROSA IMAGEN de NTRA. SRA. de la Piedad  /// Quintanar de la Orden.

El resto pertenecen a representaciones más actuales (en una tinta o a color), siempre fotografías, editadas con motivo de conmemoraciones, cuando tenía un color más moreno y tras su restauración; ambas con el manto del cólera que es el que en más ocasiones aparece en este tipo de representaciones y con coronas distintas como la que regaló Dª Julia Oliva, otra que le regaló la mayordomía del año 1963 y la de plata.

BIBLIOGRAFÍA:

 

ESTREMERA, A.(1925).: Quintanar y su tesoro. Madrid.

MARTÍN DE NICOLÁS CABO, J. (1996).: La Piedad. Historia y devoción de Quintanar de la Orden.

(2005).: Historia de Quintanar de la Orden. Desde sus orígenes a 1875.

Zacarías López-Barrajón Barrios

Historiador/arqueólogo

PUBLICADO EN: La Encina, revista cultural y de actualidad, año 2008, nº 149, junio, pp. 43-44.

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